Mezquita-Catedral

Puertas destacadas

Las puertas no sólo son concebidas como meros puntos de acceso al edificio, sino como enclaves esenciales para comprender el ceremonial que en él se desarrolla.  Cada una de ellas anticipan al visitante la maestría artística que se despliega en el interior.

Puerta de los Deanes

Se trata de una de las puertas más antiguas del Conjunto Monumental, puesto que sus orígenes se remontan a la mezquita fundacional de Abderramán I. A pesar de las diversas reformas que en ella se han sucedido, es posible apreciar cómo la estructura del arco remite a los modelos de tradición arquitectónica visigoda. Presenta el característico despiece radial de las dovelas, alternando piedra y ladrillo.

Puerta de las Palmas

Originariamente recibía la denominación de Arco de Bendiciones, ya que era el enclave en el que se procedía a la bendición del pendón real, como parte del rito de coronación de cada nuevo monarca. Hernán Ruiz I será el encargado de emprender su reforma en el año 1533, añadiendo un cuerpo superior plateresco con el relieve de la Anunciación. Junto a esta escena sorprende la presencia, en los ángulos inferiores, de pequeños seres fantásticos de carácter mitológico. 

Puerta del Perdón

Se trata de una de las puertas destacadas en el ceremonial de la Catedral, al acoger el tránsito de algunas de las más importantes solemnidades religiosas. Concluida en el año 1377, se suceden en ellas diversas reformas, como la que tiene lugar en 1650 por parte del arquitecto Sebastián Vidal. En ella se aprecian restos de pinturas murales que, atribuidas a Antonio del Castillo, representan a Nuestra Señora de la Asunción, flanqueada por San Miguel y San Rafael

Puerta de Santa Catalina

Su denominación, relacionada con la presencia cercana del primitivo convento de Santa Catalina, se registra documentalmente en el año 1268. A través de ella discurrían algunos de los principales actos litúrgicos celebrados en la Catedral. Su aspecto actual corresponde a la intervención del arquitecto Hernán Ruiz II, quien le otorga una impronta renacentista. La puerta se estructura a través de un arco de medio punto sostenido por dos columnas, resolviendo el desarrollo del segundo cuerpo mediante una serliana. Su restauración ha posibilitado la puesta en valor de las pinturas murales que, localizadas en las hornacinas, representan a Santa Catalina,  a San Acisclo y a Santa Victoria

Localización
Mezquita-Catedral
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