Mezquita-Catedral

Mihrab

En el espacio de la maqsura, inserto en la zona central del muro de quibla, se localiza el mihrab. Situado entre las portadas de la cámara del tesoro y del sabat, se dispone como punto focal de la aportación que realiza Alhakén II en la Aljama. Sin embargo, no es sólo el lugar hacia el que se orienta el rezo, sino también el enclave en el que converge el desarrollo constructivo de esta ampliación, el espacio hacia el que el espectador, asombrado por la riqueza y plasticidad, dirige su mirada.

El mihrab ya no es una simple hornacina sino que se plantea como un espacio de proyección, transformándose en una pequeña estancia de planta octogonal cubierta por una cúpula de venera. Su alzado se asienta sobre un zócalo de mármol que es recorrido por una sura coránica y  una inscripción alusiva a los artífices de la obra. En la parte superior, sobre los paños del muro, se emplazan arquillos ciegos trilobulados junto a una abundante decoración de ataurique.

Su portada se estructura a través de un arco de herradura peraltado en el que se concentra la decoración de mosaicos que enlaza con la tradición de Bizancio, aportada por la labor de los artesanos enviados por el emperador Nicéforo II. Estos mosaicos se extienden a lo largo de las dovelas con una ornamentación geométrica y vegetal, pero también en las inscripciones que recogen los versículos del Corán. A la riqueza aportada por los mosaicos se añaden los tableros de ataurique que muestran el motivo temático del "árbol de la vida”.

Localización
Mezquita-Catedral
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