Mezquita-Catedral

Capilla de Nuestra Señora de la Concepción

No nos encontramos ante una capilla más, sino que su construcción supone la aportación más destacada de todas aquellas que se realizan en la segunda mitad del siglo XVII. Su fundación corresponde al obispo franciscano fray Alonso Salizanes, quien centra los esfuerzos en la creación de su mausoleo como un espacio sorprendente y suntuoso. A este efecto contribuye el mármol rojo de Cabra, cuyo uso se extiende desde la portada de medio punto hasta el interior del espacio. Son varios elementos de esta capilla los que centran la atención del visitante. De un lado, su cúpula radial y de otro, las figuras orantes del obispo Salizanes y de San Ildefonso, situadas en hornacinas laterales. De cualquier modo, es el retablo, de Melchor de Aguirre, la obra más destacada. En él se contienen las esculturas de la Inmaculada Concepción, San José y Santa Ana, tallas de primerísima calidad de Pedro de Mena. 

El espacio es precedido por la antecapilla, que presenta una cubierta de media naranja ornamentada por pinturas murales atribuidas a Juan de Alfaro. Este programa iconográfico es presidido por la paloma del Espíritu Santo, en torno a la cual aparecen las figuras de pequeños ángeles que sostienen atributos marianos. La decoración pictórica llega hasta los Evangelistas de las pechinas y a los muros, en los que se localizan las representaciones de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua

Localización
Mezquita-Catedral
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