Mezquita-Catedral

Música

La Catedral de Córdoba siempre ha integrado la música en su vida diaria, en su culto. Música y liturgia conforman así un binomio indisoluble. Por ello, además de ser templo y monumento, este espacio atesora un interesante patrimonio musical. De todos modos, este legado no se limita al pasado, sino que cuenta con una proyección en el presente, en la actividad que se desarrolla día a día, cuando la música es interpretada como elemento sensorial al servicio de la liturgia, y en las iniciativas en las que participa la Orquesta y Coro de la Catedral

Patrimonio musical

La música, como elemento inseparable a la liturgia católica, ha estado siempre presente en la Catedral de Córdoba. Así ha sido desde el día de la consagración del edificio al culto católico, el 29 de junio de 1236, con la entonación del canto de acción de gracias Te Deum. El nuevo culto exigía de nuevas manifestaciones musicales como expresión de una nueva fe, recurriendo inicialmente al tradicional canto gregoriano. No se conservan códices correspondientes a estos primeros momentos, sino que habrá que esperar al año 1294. A esta etapa pertenece un inventario en el que se incluye la primera relación de manuscritos musicales. En referencia a este documento sólo han llegado hasta nosotros dos fragmentos de obras que, contenidos en el manuscrito 123, corresponden a la autoría de Albarus Cordubensis. De cualquier modo, el primer manuscrito musical que se conserva es un Pontificale Romanum, datado de 1350.

Ya en el siglo XVI, en la Catedral de Córdoba, se crea un nuevo conjunto de libros corales de canto llano, aunque en referencia a la centuria anterior ya se tiene constancia de la existencia de libros de canto polifónico. Sin embargo, el más antiguo que se conserva oscila entre mediados del siglo XVI y principios del siglo XVII, incluyendo obras de Jerónimo Durán de la Cueva. En la actualidad, se custodia un conjunto importante de libros corales, auténticas joyas musicales que siguen la tradición melódica del repertorio gregoriano y que cuentan con exquisitas miniaturas policromadas.

Por otro lado, para comprender la vida musical de la sede catedralicia cordobesa resulta necesario hablar de la entidad que se encarga de su gestión, es decir, la Capilla de Música, que ofrece su servicio a las actividades litúrgicas celebradas en el primer templo diocesano, con especial atención a las festividades de la Natividad, Semana Santa, Corpus Christi o de la Asunción. Su primitiva reglamentación se muestra en los Estatutos de la Sancta Yglesia Cathedral de Córdova, de 1577. De todos modos, previamente, el obispo Rojas y Sandoval inicia su institucionalización como cuerpo profesional. Desde estos momentos la Capilla Musical se presenta como un ente organizado bajo la dirección del maestro de Capilla, máxima autoridad en materia musical que se encarga, entre otras labores, de ejercer su dirección, impartir enseñanza y componer obras nuevas.

Junto a la importante producción musical de los maestros de Capilla, nos encontramos con aquella obra perteneciente a otros compositores que, si bien no tenían relación directa con este templo, aportaron a su repertorio musical. La labor de todos ellos ha hecho posible que, a día de hoy, se conserven miles de piezas musicales en el Archivo de la Catedral de Córdoba. 

Otra de las figuras esenciales de la producción musical en la Catedral es el organista, cuya labor marcaba a la Capilla de Música en gran medida. En este sentido, debemos valorar su constante presencia en la liturgia diaria. En este caso, las fuentes hacen referencia a Juan Rodríguez el Viejo como primer organista de la sede catedralicia cordobesa.

Orquesta y Coro de la Catedral de Córdoba

Orquesta de la Catedral de Córdoba

Su finalidad es la de solemnizar los actos litúrgicos más destacados, como es el caso de las celebraciones de la Virgen de la Fuensanta, la Inmaculada Concepción o la Pascua de Resurrección. Ya en el año 2014, se empieza a forjar la idea de su creación, aunque habrá que esperar un año para que se produzca su estreno, en concreto durante la Solemne Misa Pontifical de la Resurrección del Señor del 2015. La formación se encuentra integrada por 50 músicos profesionales de primer nivel y de experiencia dilatada en el ámbito sinfónico-coral. Su interpretación comprende desde los clásicos Vivaldi, Bach o Mozart hasta compositores actuales como Marco Frisina.

Coro de la Catedral de Córdoba

En la actualidad, su actividad resulta constante a lo largo del año litúrgico, participando de todas las celebraciones dominicales y de precepto, además de acompañar a la Orquesta catedralicia en sus intervenciones. Esta formación vocal mixta, integrada por 37 voces de estilo y calidad vocal depurada, se centra en la interpretación de música sacra, tanto polifónica y gregoriana como sinfónico-coral. Al Coro de la Catedral de Córdoba pertenecen diferentes solistas de prestigio y rica experiencia que abarcan un extenso repertorio de los grandes compositores, desde el Renacimiento hasta la actualidad.

Los Órganos

En lo que respecta a la música catedralicia, buena parte del protagonismo se dirige hacia el órgano, que es concebido como una gran máquina sonora integrada en el espacio, en su arquitectura y en su ornamentación. La Catedral de Córdoba acogió primitivamente tres órganos que serían sustituidos por los que, en la actualidad, se encuentran situados en la nave del coro, el órgano de la nave de la Epístola y el de la nave del Evangelio.

Órgano de la Epístola

En el año 1700 se decide construir un nuevo órgano destinado al lado de la Epístola, encargo que será designado al maestro organero José Antonio Colmenero.

Órgano del Evangelio

Los hermanos valencianos Miguel y Bernabé Llop son los organeros que reciben el encargo de su construcción. Para su creación son empleadas 35 arrobas de estaño inglés junto a otras tantas de plomo, 6 tablones de madera de nogal y 3 arrobas de cola.

Fue construido durante el episcopado de Francisco Alarcón (1658-1675), como se atestigua en el emblema que se localiza coronando el órgano. Junto a este motivo también nos encontramos con las armas de los obispos Agustín de Ayestarán (1796-1805) y Pedro Antonio de Trevilla (1805-1832), haciendo referencia a los periodos en los que fue emprendida su reparación por parte de Patricio Furriel. A estas intervenciones se suma aquella que tiene lugar en el año 1892, cuando el maestro organero Jean-Baptiste Ghys amplía el número de registros.

Nos encontramos ante uno de los órganos de mayor tamaño de nuestro país. Además, resulta reseñable por su adaptación a las nuevas tecnologías, al emplear un sistema de transmisión digital que permite obtener un total de 108 registros y una configuración casi infinita de sus juegos. Cuenta con varios puertos MIDI que hacen posible accionar los tubos no sólo con los tres manuales y el pedal, sino también  con cualquier instrumento con conexión MIDI, interpretando de manera autónoma cualquier obra que se encuentre escrita en la partitura. El órgano sinfónico de la Catedral de Córdoba cuenta con alrededor de 3500 tubos y 48 juegos reales, entre los que destacan su Corneta Imperial de VI hileras o su Batalla Imperial.

En la actualidad, este órgano es usado diariamente. Cada mañana acompaña los salmos de Laudes y Tercia y a la liturgia musical de la misa conventual del Cabildo. De forma extraordinaria es utilizado para algunos de los conciertos que se celebran en el Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de Córdoba.

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