La Mezquita-Catedral celebra su segunda dedicación y acoge la misa de fin de curso de la Fundación Santos Mártires
La Mezquita-Catedral de Córdoba ha vivido hoy una jornada de profunda alegría y comunión diocesana con la celebración de una solemne eucaristía que ha reunido tres motivos de gran trascendencia para la Iglesia local. La santa misa ha estado presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández González, y concelebrada por los capitulares del Cabildo Catedral.
En primer lugar, la Iglesia universal celebra hoy la solemnidad de San Pedro y San Pablo, columnas de la fe cristiana. En el marco de esta gran festividad, el Cabildo Catedral conmemora además una efeméride fundamental para la historia del monumento: el 290 aniversario de la segunda dedicación de la Mezquita-Catedral, un hito que tuvo lugar un 29 de junio y que consagró definitivamente el templo a Santa María.
A esta doble celebración litúrgica e histórica se ha sumado un motivo de inmensa gratitud: la eucaristía de acción de gracias por el fin de curso de la Fundación Diocesana de Enseñanza Santos Mártires. Alumnos, familias, docentes y personal de los diferentes centros educativos que conforman la Fundación han llenado las naves de la Catedral para dar gracias a Dios por el trabajo realizado, los conocimientos adquiridos y el crecimiento espiritual experimentado durante el año académico.
Durante su homilía, monseñor Fernández González ha reflexionado sobre el ejemplo de entrega de los apóstoles Pedro y Pablo, animando a la comunidad educativa de la Fundación Santos Mártires a seguir siendo testigos valientes del Evangelio en las aulas y en la sociedad. Asimismo, ha destacado la importancia de la educación católica como pilar para construir un futuro cimentado en los valores cristianos.
El Cabildo Catedral se une a esta acción de gracias, felicitando a toda la familia de la Fundación Santos Mártires por el esfuerzo de este curso y deseándoles un merecido descanso estival, al tiempo que renueva su compromiso de seguir haciendo de la Catedral la casa común que acoge los momentos más importantes de la vida diocesana.













