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Mezquita-Catedral
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01.03.24

Concluye el ciclo de conferencias de la Mezquita-Catedral con la dedicada al Archivo y Biblioteca Capitulares

Anoche se celebró en el Real Círculo de la Amistad de Córdoba la conferencia sobre El Archivo Catedralicio y la Biblioteca Capitular, cuarta del ciclo organizado por el Cabildo de la Catedral con ocasión de la celebración del 40 Aniversario de la declaración de la Mezquita-Catedral de Córdoba como Patrimonio Mundial. La conferencia ha sido compartida por Jesús Alonso Porras, canónigo archivero bibliotecario adjunto, y por Patricia Gómez Gómez, restauradora del Cabildo Catedral de Córdoba.

Abrió el acto el deán presidente del Cabildo, Joaquín Alberto Nieva García, quien explicó que el Archivo y la Biblioteca de la Catedral forman parte de los valores singulares y universales de este monumento. Este Archivo encierra documentación correspondiente a los últimos ocho siglos de su historia y contiene valiosísimos libros de los que se quiso informar a la sociedad a través de esta conferencia. A continuación, dio la palabra al Dr. Juan Luis Arjona Zurera, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UCO y Director Técnico del Archivo Diocesano de Córdoba, quien presentó al canónigo Jesús Daniel Alonso, quien explicó en la primera parte de la conferencia lo que es el Archivo Catedralicio, dónde se ubica dentro del monumento, su evolución histórica y sus funciones.

El Archivo y Biblioteca Capitulares están instalados en el antiguo sabat de al-Hakam II, el corredor que comunicaba el alcázar con la antigua mezquita. Actualmente, solo se accede por la Bab al-Sabat, puerta situada a la derecha del mihrab.

Según la Real Academia, un Archivo (del latín archīvum, y este del griego ἀρχεῖον (archeîon) es un conjunto ordenado de documentos que una persona, una sociedad, una institución, etc., producen en el ejercicio de sus funciones o actividades ((https://dle.rae.es/archivo). Por ello, el Archivo Capitular refleja la historia y vida del ente que lo ha creado, es decir, el Cabildo de la Catedral. Además, se destaca que la prioridad es realizar la ordenación, es decir, crear inventarios y catálogos.

Los fondos en pergamino se inician en 1236, transcritos en el manuscrito 10, donde se copiaron varias bulas de Gregorio IX. La colección de actas capitulares comienza en 1442.

Destacan las siguientes secciones: Visitas Generales y Cuentas de Fábrica; Secretaría; Mesa Capitular; Libros de Punto; Obras Pías; Fondo Musical; Expedientes de Limpieza de Sangre, etc.

Sobre las escrituras del archivo abundan las normas capitulares. Por ejemplo, en 1454 se mandó hacer inventario de las escrituras, y colocarlas en cajas de madera. Además, allí se custodiaban no solo los documentos, sino también el dinero. Por ello, las arcas y armarios solían tener tres llaves. La referencia a catálogos existe en la Catedral desde el siglo XV, aunque los primeros inventarios conservados son de los siglos XVII y XVIII.

En 1614, Francisco Fernández de Córdoba, el Abad de Rute, elaboró el Libro Índice de los instrumentos del Archivo de la Catedral. El objetivo no era servir a los historiadores, sino la buena administración de los bienes del Cabildo

En 1773, Diego Ramírez de Xerez, paleógrafo, elaboró un inventario, siguiendo el orden de los cajones con letras –el primero, IHS-. Cuando en 1881, el papa León XIII abrió a los investigadores el Archivo Secreto Vaticano, el Cabildo de la Catedral de Córdoba creó poco después la figura del canónigo-bibliotecario. Entonces se elaboraron unos sencillos inventarios.

En 1972 se produjo el nombramiento de Manuel Nieto Cumplido como canónigo-archivero. Hasta ese momento, los fondos estaban distribuidos en diversos lugares. Comenzó entonces un proceso de unificación de los fondos y catalogación. Esta última continua hasta hoy. El proceso de unificación de fondos, reordenación y catalogación, así como una breve historia del Archivo y Biblioteca quedaron recogidos en la “Memoria archivística de la Catedral de Córdoba (1614-2015)”, editado en ese último año.

Desde 1984 -año de la declaración de la mezquita-catedral como monumento mundial por la UNESCO- hasta 2015 se han realizado un total de 33 catálogos o inventarios de las distintas secciones del Archivo. Además, en este tiempo, se han incorporado al Archivo numerosos instrumentos de otros archivos y bibliotecas que hacían referencia a Córdoba, así como de la Real Colegiata de San Hipólito y otros conventos desamortizados. Recientemente, en 2023, se ha editado el catálogo del Archivo musical de la Catedral de Córdoba.

Con respecto a la Biblioteca Capitular, el 30 de abril de 1453 el Cabildo ordenó “a Aluar Alfonso e a Antonio López, canónigos, que fagan inuentario de todos los libros que están en la librería del dicho cabillo”.

El fondo de códices conserva un manuscrito del siglo X (Smaragdus) y otro del XI (Alvarus Cordubensis), además de casi 200 códices entre los siglos XIII y XVIII. En 1516 ingresó la colección de incunables del obispo don Martín Fernández de Angulo (1510-1516), formada por casi 600 ejemplares.

En los últimos años se ha desarrollado la aplicación de las nuevas tecnologías al Archivo y Biblioteca Capitulares, como la informática, digitalización, instalación de sistemas antiincendios de última generación, etc. Desde hace 20 años, además, existe un taller de restauración de papel y encuadernación. También se mantienen frecuentes visitas de los cuerpos y fuerzas de seguridad y de los bomberos.

Terminada su exposición, Jesús Daniel Alonso presentó a la actual restauradora, Patricia Gómez Gómez, quien hizo un resumen de las restauraciones de libros que se han realizado en las últimas décadas. Entre ellas, indicó que “el Archivo y Biblioteca Capitular posee en sus instalaciones un taller de restauración de documentos, creado por el canónigo archivero Manuel Nieto Cumplido. En él se intervienen anualmente varios volúmenes, documentos y obra gráfica. Su fin último es el legado a las generaciones futuras y la puesta a disposición de los investigadores. Para ello, se busca frenar los daños recurriendo al criterio de mínima intervención y reversibilidad. Se están usando técnicas s ō k ō (japonesas) y se sigue la estética wabi sabi, conservando las huellas del tiempo. En cada intervención se redacta un informe final, que incluye técnicas, productos y fotografías de todo el proceso.

Entre el año 2004 y 2017 la Técnico Superior en Restauración, María del Carmen Chups Gómez, llevó a cabo esta labor. Entre la documentación que restauró, encontramos 50 manuscritos y 61 incunables. Ya desde el año 2017 hasta hoy, esta labor es realizada por la conservadora-restauradora de documentos, encuadernaciones y material de archivo, Patricia Gómez Gómez. Durante la conferencia se mostraron fotografías de manuscritos, incunables, pos-incunables y obra gráfica restaurada, y se habló de la labor de conservación. Entre la obra expuesta, se vieron el Smaragdus, el Libro de las Tablas y una carta autógrafa de Santa Teresa de Jesús.

Finalizó el acto Joaquín Alberto Nieva, agradeciendo al equipo de trabajadores del Archivo y Biblioteca Capitulares su trabajo y anunció que el Cabildo está haciendo gestiones para construir un nuevo edificio para el Archivo y Biblioteca Capitulares.

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